Cáscara de naranja confitada.
Posiblemente es la manera mas rica y atractiva de "reciclar" la piel de la naranja.
Como no siempre vamos a disponer de una cantidad decente de cáscaras de naranja como para ponernos manos a la obra, podemos ir guardándolas en bastones de aproximadamente un centímetro en un bote de cristal dentro del frigorífico, así hasta que tengamos suficientes...
Cuando decidamos que ya tenemos los suficientes...
Con la piel de unas 4 o 5 naranjas ya merece la pena.
Lo primero de todo es lavarlas.
A continuación, las pondremos en un cazo con agua y dejamos hervir unos 5 minutos, tras lo cual tiramos el agua y escurrimos.
Repetimos esto dos veces mas para quitarle el amargor, aunque puedes repetir mas veces, lo malo es que también se va perdiendo el sabor.
A continuación, se pone a partes iguales en peso, piel de naranja, agua y azúcar, con un fuego muy bajito para que se vayan confitando, hasta que evapore la mayor parte del agua.
Dejarlas en alguna rejilla para que se enfríen un poco, se sequen y poder manipularlas.
Hay que tener cuidado porque en esta parte porque el azúcar caramelizado quema un poco.
Al cabo de un buen rato, pasarlas por azúcar...
Y las dejamos en la rejilla hasta que terminen de secarse del todo.
Si tienes suerte y no tienes muchos golosos en casa podrás conservarlas en un tarro de cristal cerrado para usarlas es postres o tomarlas tal cual como si fueran "gominolas".
Puedes también fundir un poco de chocolate y bañarlas.
Esta receta forma parte de un artículo mas largo que trata de aprovechar las cáscaras de las naranjas









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